Cómo acabar con los NO PUEDO

“La peor desgracia que puede suceder a un ser humano es pensar mal de sí mismo” Goethe

Quizá te encuentres en uno de esos momentos en los que crees que no puedes hacer lo que sea que tengas que hacer, o no puedes soportar más una determinada situación o no puedes…. dejo que seas tú misma quién complete la frase. Pensándolo mejor, quizá no se trata de un momento, me equivoco si te digo que es una idea que te repites continuamente desde hace algún tiempo.

Mi querida amiga ¿Cómo te hablas a ti misma? ¿Te quieres y crees ciegamente en ti?

Veamos qué son las creencias, son nuestros principios rectores, los mapas internos que empleamos para dar sentido a nuestro mundo. Las creencias son necesarias y muy útiles, nos dan estabilidad y continuidad, son ideas con sensación de certeza. Los seres humanos, debido a tiempos pretéritos en nuestra historia de la evolución, no estamos construidos para lidiar con la incertidumbre. Si amiga, nuestro cerebro lleva mal la incertidumbre y lo que hace es crear certezas.

Las creencias limitantes son pensamientos que construimos a través de la experiencia, son una especie de lentillas distorsionadoras, que hacen que interpretemos la realidad de una manera que limita nuestro desarrollo potencial, e impiden que alcancemos aquello que deseamos.

Por lo general no ponemos en duda nuestras creencias, solemos dar por sentado que lo creemos es cierto y con el tiempo las convertimos en verdades para nosotras. Son patrones mentales que determinan nuestra forma de expresarnos, de pensar, de sentir y de actuar. La mayoría son inconscientes y nos las repetimos una y otra vez en nuestro diálogo interno.

¿Cómo se forman las creencias?

Las creencias limitantes se forjan desde la más tierna infancia, la mayoría, entre los 0 y los 7 años, edades en la que tomamos todo como absolutamente verdad y real.

El hecho de tomar todo como real puede tener unas consecuencias verdaderamente muy positivas, siempre que se dé una condición, que las creencias que nos instalen a través de los sentidos sean positivas y que nos ayuden a expandirnos y a crecer. En definitiva que sean creencias potenciadoras. Pero si no es así, y de pequeño te instalan (y como niño permitimos que así sea) creencias negativas estas van a condicionarte mucho tu vida futura.

El entorno, es la principal forma en la que vamos construyendo las creencias, lo que vemos, oímos, sentimos en nuestra familia, colegio y amigos. Los hechos, experiencias y situaciones que vivimos.

Construimos nuestras creencias generalizando a partir de nuestras experiencias en el mundo y con los demás. O debido a la frecuencia repetitiva; esta es muy usual. Si por ejemplo tu madre te decía eres muy desordenada, la frecuencia en la que escuchaste esa frase y el efecto emocional que te produjo, te lleva a creer que eres desordenada y el resultado es que para ser fiel a lo que te han dicho que eres no intentes ordenar. Por el contrario, cuando te decían cosas de este tipo: “ánimo ya casi lo tienes” “la próxima vez lo harás mejor” “choca esos 5 y dame un abrazo” estaban instalándote creencias potenciadoras, las que a día de hoy te hacen creer que puedes con todo.

Una creencia también se puede crear por un impacto emocional fuerte, vivir una situación muy estresante que nos hace sentir muy mal puede inducir a nuestro “simpático cerebro” asociar esa situación y todas las que se le parezcan a dolor y… amiga, tenemos otra creencia limitante instalada, esta vez inmediatamente.

Los NO PUEDO como los tenemos todos en mayor o menor medida y afortunadamente se pueden cambiar. 
  • Me gustaría trabajar en esa empresa, o en ese sector, pero no puedo porque…
  • Me gustaría cuidarme más, tener más tiempo para mí, etc. pero no puedo
  • Quisiera sentirme mejor con las circunstancias de mi vida, pero no puedo

Tengo una gran noticia para ti: El 95% de las creencias son falsas. Si sí, ¡el 95% son falsas! Y para que de verdad te convenzas te traigo una muestra irrefutable de que esto es así. Te acuerdas de los elefantes del circo ¿Crees de verdad que un animal tan grande y fuerte atado a una “cadenita” no podía escapar? Como a nosotros de pequeñito le instalaron esa creencia (de pequeño no tenía fuerza para arrancar la estaca y además los elefantes de su entorno tampoco lo intentaban) y de adulto ¡Cree que NO PUEDE!

¿Qué pasaría si lo intentara? ¿Qué pasaría si tu intentas cambiar tus creencias? ¡Imaginas la vida maravillosa que puedes tener!
Conocer tus creencias limitantes es el primer paso para poder cambiarles. Una vez las tengas identificadas puedes llegar a cambiarlas con dos sencillos pasos.
  1. poniéndolas en duda y desdramatizándolas
  2. dándote permiso para cambiarlas

Por aquello de que un ejemplo vale más que mil palabras, voy a por el ejemplo. Si creo que no se me da bien cocinar. No cocino. Cuando cocino cualquier error (por falta de práctica claro está) refuerza la idea que tengo de que no se me da bien. ¡Ves como no se me da bien!

¿Qué pasaría si me dijera algo así? Quizá no sea la mejor cocinera del mundo, pero, cada vez creo más que puedo ser una buena cocinera. Voy a probar de hacer una paella, aunque sé que las primeras veces no tiene porqué salirme bien. Vas cocinando y te dices “Cada vez cocino mejor”. Ves que cada día me sale mejor la paella. Al cabo de unas cuantas veces seguro que podrás decir ¡Soy una estupenda cocinera!

Date cuenta que he cambiado la creencia de forma continua, para que el cerebro no diga “me estás engañando, esto es mentira” y la rechace y además he utilizado lenguaje positivo.

Para instalar una nueva creencia elige qué potencia limitante quieres transformar en potenciadora y repite los dos pasos anteriores al menos durante 21 días. Los pasos a seguir son fáciles si te comprometes de verdad cambiar tus creencias, aunque lleve tiempo y disciplina también.

Creamos nuestra realidad según nuestro nivel de percepción, creamos la realidad en base a lo que creemos que es la realidad. La realidad es neutral, por eso ante un mismo hecho cada persona lo interpreta a su manera. Dos personas con el mismo nivel de educación y criadas en entornos similares tendrán vidas absolutamente diferentes según la filosofía de vida con la que se planteen su camino existencial.

¿A qué te predisponen tus creencias? ¿A una vida de plenitud, abundancia y reconocimiento? ¿O a crear una vida de sufrimiento, escasez y dolor?

Creer es Crear“así que elige bien en qué quieres creer porque será lo que crearás y tendrás.