Elije tus pensamientos como la ropa que te pones cada día. Descubre los motivos por los que no consigues lo que quieres.

¿Te suena la expresión “Hoy me he levantado con mal pie”? Quizá incluso la has pronunciado más de una vez. Cuando te levantas con mal pie ¿que haces? ¿Te resignas y que te aguanten o haces algo para solucionarlo?

Por cierto, quién dice un mal día, dice una vida que no te satisface. Por cierto también, tengo una muy buena noticia para ti, puedes cambiar tu estado emocional para poder conseguir tus objetivos y el estilo de vida que quieres.

 

Como estoy segura ya sabes, el estado emocional en el que nos encontramos determina nuestro comportamiento y acciones. LO que quizá no sepas es que de nuestros pensamientos derivan nuestras emociones y de estas nuestro estado emocional. Si aprendemos a identificar lo que pensamos podremos cambiar nuestro estado emocional.

 

Nuestro estado emocional básicamente depende de lo que Tony Robbins, una de las autoridades del desarrollo personal y el coaching, llama la Triada:

  • El enfoque aquello a lo que prestamos atención. ¿Te enfocas en lo que tienes, o en lo que no tienes? ¿En lo que puedes controlar o en lo que no?
  • El significado quedamos a las cosas, el lenguaje que utilizamos
  • La fisiología la respiración, nuestra postura corporal, cómo nos movemos

 

Si somos capaces de identificar y actuar sobre cualquiera de estos factores seremos capaces de elegir libremente nuestra actitud y como nos queremos sentir.

 

Ocurre además que nuestra energía es directamente proporcional al estado en que nos encontramos. Cuando tenemos baja energía, el mundo se nos come. Generalmente queremos estar recogidos y aislarnos, todo nos da pereza y se nos hace cuesta arriba, no nos apetece salir, cualquier actividad que nos propongan la rechazamos… Y ¿Qué ocurre el día que nos levantamos con mucha energía? Todo lo contrario, nos vemos capaces de realizar cualquier cosa, ¡¡nos queremos comer el mundo!!

 

Cuando tengas un estado emocional bajo, te invito a tomar conciencia de estos tres factores haciéndote estas preguntas:

¿En qué me estoy enfocando?

Donde ponemos nuestro enfoque consciente o inconscientemente va nuestra energía. Si nuestra energía está centrada en el miedo obtendremos más miedo, más situaciones que nos angustian, más de todo aquello que aparentemente queremos huir. Si por el contrario enfocamos nuestra energía y actuamos desde el amor obtendremos más amor, más abundancia. Es lo que se conoce como la ley de la atracción. Cuando te encuentres en un estado emocional bajo te invito a que tomes consciencia de en qué te estás enfocando. ¿en la escasez y el miedo o en la abundancia y el amor? En qué te estás enfocando ¿en el pasado o en el futuro?

 

¿Qué significado le doy?

Identifica como te estás hablando, las palabas son extremadamente poderosas, ¿qué te dices a ti misma? Puedo, soy capaz, o por el contrario te dices cosas como por ejemplo, no puedo, no lo merezco.

En cuanto le otorgamos un significado a una determinada experiencia la convertimos en una creencia ¿limitante o potenciadora? Eso depende del vocabulario que utilices. El lenguaje negativo produce emociones negativas y al revés, el lenguaje positivo produce emociones positivas.

 

¿Cómo está mi cuerpo?

La fisiología es un indicador de tu estado mental, es como comunicamos nuestro estado mental con nuestro cuerpo.

Pon tu atención en tu cuerpo, cómo es tu respiración, tu postura, cómo están tus manos, tu cuello, tu mentón, tu pecho, cómo caminas.

 


Nuestras emociones son la combinación de nuestro enfoque, lenguaje y fisiología.


Si varías uno de ellos, los otros dos inevitablemente variarán. Elije por dónde quieres empezar.

 

Presta atención a estos tres aspectos cada vez que te acuerdes durante el día para ir conociéndote y verás que si lo practicas en poco tiempo serás capaz de a cambiar fácilmente tu estado emocional. No importa lo grave que sea la situación si eres capaz de trabajar de verdad en estos tres puntos eres capaz de afrontar sin sufrimiento cualquier situación. Así que, pregúntate ¿qué estado emocional necesitas para perseguir lo que quieres? ¿Qué vas a hacer para conseguir ese estado? Si llegados a este punto aun tienes dudas lo único que puedo decirte es que lo compruebes por ti misma, los resultados son espectaculares.

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