¿Y si dejáramos de juzgar tanto?

Esta mañana en el desayuno miraba los kiwis y pensaba lo feos que son por fuera y lo bonitos que son por dentro. ¡Y además ricos!

A las personas nos pasa un poco lo mismo, tendemos a juzgar demasiado rápido y sólo somos capaces de ver “la piel”, marrón y peludita del kiwi, la dura cáscara del coco o la gruesa piel verde de la sandía, en su interior estas frutas esconden maravillosos colores y sabores, estoy convencida que lo mismo que la mayoría de las personas que tan rápidamente etiquetamos y a las que les negamos la posibilidad conocerlas de corazón.

Lo hacemos demasiado a menudo con los demás, pero desafortunadamente de alguna manera también lo hacemos con nosotros mismos.

Es quedarte en “la piel” cuando dices YO SOY… y dejo que tu completes la frase. Si has completado la frase con maravillosa, estupenda, la bomba o similar. ¡Felicidades tienes una sana autoestima! Si por el contrario tu frase la has completado con una retahíla de adjetivos despectivos (las virtudes nos cuesta más verlas) todavía no ha descubierto que, en tu interior, como el kiwi o la sandía, eres bellísima y que tienes todo cuanto necesitas para brillar.

Tomarnos tiempo para estar con una misma, sin juzgarnos, 10 minutos al día son suficientes si dispones de poco tiempo, nos permite conectar con nuestro interior, con nuestra verdadera esencia y descubrir nuestro potencial.  ¡Descubre quién eres y después haz realidad todos tus sueños!