Marianne Williamson: Nuestro miedo más profundo es a ser poderosos

Poema de Marianne Williamson, leído por Nelson Mandela en su discurso de investidura como Presidente Electo de Sudáfrica (1994)

Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados.
Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite.
Es nuestra luz, no la oscuridad lo que más nos asusta.
Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso?
En realidad, ¿quién eres tú para no serlo?
Eres hijo del universo.
El hecho de jugar a ser pequeño no sirve al mundo.
No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras.
Nacemos para hacer manifiesto la gloria del universo que está dentro de nosotros.
No solamente algunos de nosotros: Está dentro de todos y cada uno.
Y mientras dejamos lucir nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo.
Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás.

No sé si tú te sientes identificada, yo sí.

No me avergüenzo de decirlo, porque, hoy he tomado la determinación de permitirme descubrir quién soy.

Quizá te sorprenda, porque imaginabas que como coach que acompaña a otras mujeres a superar sus miedos y a reinventarse profesionalmente y debería tener este tipo de miedo superado. Como tú, y como todos en esta vida, simplemente estoy en el camino; unos pasos por delante de algunos, unos pasos detrás de otros de los que aprendo.

Ayer hablaba con una mujer maravillosa, sabia, sensible, profunda, creativa, amorosa, muy formada, con mucha experiencia, una mujer que tiene en su haber grandes logros y sin embargo sigue sin atreverse a mostrarse y brillar. Solo imaginar que emprender supone exponerse se pone a temblar. Esa mujer no soy yo, más no estoy tan lejos de serlo.

Mis aprendizajes

Yo di un primer paso al emprender y atreverme a compartir con vosotras mis aprendizajes. Quiero, puedo y debo hacerlo para cumplir mi misión, más sé que todavía me falta mucho por aprender y trascender.

El miedo es una emoción que, sin ser consciente del todo, me ha acompañado toda mi vida.

No soy una persona miedosa, no me asusto con facilidad, ni tampoco siento miedo en muchas facetas de mi vida, como madre, por ejemplo, me siento absolutamente segura, no me cuestiono y no temo equivocarme.

Desde que inició este año, 2020 he pasado por semanas en las que me he sentido insegura, bloqueada con algunos proyectos muy chulos que quiero hacer. Estoy en un momento de profunda introspección, en el que he descubierto cosas que «desconocía» de mí, o quizá ya conocía porque vivía las consecuencias, pero no sabía de dónde venían con la claridad con que lo veo ahora, ni podía ponerle nombre.

La ansiedad no hace que las respuestas lleguen antes.

He aprendido que cuando uno se hace preguntas las respuestas llegan, quizá no en el orden ni con la rapidez que nos gustarían, pero llegan siempre en el mejor momento. Cuando estamos preparadas.

Volviendo al caso de la sesión con esta mujer que me espeja, lo que yo vi en la segunda sesión, por tener perspectiva, conocimiento y experiencia como coach, ella lo vio con absoluta claridad unas semanas más tarde. Las piezas que íbamos trabajando por separado empezaban a encajar dando una imagen muy nítida de porque actuaba como actuaba.

«Veo la película de mi vida y entiendo todo» ¡Me encantan estos momentos aha! o ajá, no sé exactamente cómo se escribe.

A mí me está pasando algo parecido, llevo años practicando el autoconocimiento y de nuevo las piezas vuelven a encajar. Esta vez con mayor calado. Creo que la meditación y el yoga me están ayudando a conectar conmigo misma.

Lancé las preguntas hace tiempo. He trabajado en mí misma. A veces me he desesperado porque no encontraba todas las respuestas y «seguía bloqueada». Pero no era más que una falsa apariencia, estaba avanzando silenciosa pero profundamente hacia las respuestas. No sabes ni cuándo ni cómo van a llegar, pero llegan siempre en el momento perfecto.

Hace años descubrí que mi mayor miedo era a brillar.

Hasta hace relativamente poco no entendía por qué. Creo que ahora lo entiendo y por eso puedo transmutarlo.

Cada día late con mayor fuerza mi necesidad interna de mostrarme con todo mi esplendor. No quiero poner más resistencia, como dice el poema «¿quién eres tú para no serlo?»

Mi trabajo ahora es descubrir quién SOY

En ello estoy: meditando, leyendo, escuchando las señales, aprendiendo a hacerle caso a mi intuición, soltando la necesidad de control y escribiendo para mi (y para quien quiera leerlo), para dar lugar a que emerja mi verdadera yo, no la que he creído que era hasta ahora.

Me he dado cuenta de que hasta ahora he jugado a ser quién debía ser, de pequeña la niña obediente, que no da problemas, la correcta, la perfecta, el hijo que nunca llegó (soy la tercera de cuatro hermanas), de mayor la buena compañera, la que apoya, sostiene desde un segundo plano, la de la emprendedora que mantiene una lucha interna entre su necesidad de seguridad y la que quiere fluir, crear y mostrarse.

Mis miedos

Miedo a brillar, Ok

—¿y qué hago con esto? me pregunté.

Seguir observando cada pequeño detalle de mi vida, buscando patrones de pensamiento, de comportamiento, entendiendo qué emociones estoy creando.

Detrás de este miedo, estaban mis verdaderos fantasmas, los que estaban en mi subconsciente, los que he desvelado (des-velar, quitar el velo, descubrir lo que está oculto, arrojar luz, …)

Miedo al rechazo:

Por un lado está mi necesidad de alzar mi voz y aportar mi punto de vista a este mundo, ser admirada y reconocida, dejar un legado, y a la vez este deseo se convierte en miedo.

Miedo a que los demás me critiquen, me rechacen y se distancien por el simple hecho de sobresalir; estar en el punto de mira, ser envidiada, ser juzgada por ser diferente.

Miedo a romper la fidelidad a mi clan familiar:

Dicen que cuando seguimos los pasos de nuestros padres o de nuestro linaje, nos sentimos seguros. Hace mucho tiempo que decidí romper con lo normal en mi familia, pero no sabía que a nivel subconsciente seguía siendo fiel a los míos.

Por un lado rompí con lo establecido, por otro lado tengo una gran necesidad de seguridad y me quedé sin modelo a seguir por seguir un rumbo diferente y a nivel de negocio (energía masculina) tampoco tenía referente porque mi padre murió cuando yo todavía estaba en la universidad y no había hecho ninguna incursión en el mercado laboral.

La incertidumbre, lo desconocido sin duda me ha asustado más de lo que me gustaría y me ha bloqueado en muchas ocasiones.

Lo estoy sanando, agradezco a todos mis ancestros su ayuda, les perdono y me he liberado de esta carga.

Miedo al fracaso:

Miedo a que no salgan las cosas como yo las visualizo y otra vez ser juzgada y rechazada.

Pero la que prejuzga soy yo. No arriesgarme para mi ya no es una opción.

¡No hacer es el auténtico fracaso! Es cierto que no haciendo satisfago mi necesidad de seguridad, porque me quedo en lo conocido, pero mi necesidad de importancia, de crecimiento y de contribución gritan fuerte y no puedo no escucharlas.

Por eso estoy venciendo también el miedo al fracaso. Salga bien o salga mal, está bien, porque es un éxito o una oportunidad de mejora o aprendizaje.

Miedo a no ser suficiente:

Este es otro de los fantasmas que había/hay detrás del miedo a brillar. Estoy empezando a entender que una vez más he sido yo la que juzga y se compara.

Descubrí que mi niña herida creía que debí ser perfecta para que la amaran y de ahí este miedo atávico a no ser suficiente. Solté esta creencia. Sané a mi niña de esta herida.

¿Ser suficiente para qué o para quién? Aprender a amarme a mí misma, sin la mirada del otro, reconocer mis talentos, aunque no estén totalmente desarrollados ¿quién los tiene? Me ha permitido entender que poner mi valía, mi poder personal en manos de los demás, además de ser una fantasía era una auténtica irresponsabilidad. Solo debo vivir plenamente mi vida y lo que opinen los demás está de más.

Me he abierto a aceptar que soy perfecta tal y como soy, soy parte de un TODO, en mí está la divinidad y que, si puedo desearlo, mi deseo ya es un hecho y lo único que tengo es que aprender a recibirlo. Me he abierto a aceptar que SOY, y desde esta confianza voy a HACER y luego inevitablemente creo que vendrá el TENER.

“Jugar a ser pequeño no sirve al mundo.” He hecho mía también esta frase y estoy dispuesta a partir de ahora a jugar en grande y compartir por si te puede inspirar a ti a hacer lo mismo.

Y llegados a este punto, si has llegado al final de esta lectura, solo quiero agradecerte que me hayas escuchado y desear que alguna de estas palabras te haya servido para comprenderte un poco más.

Si te atreves, si te apetece, me encantará escucharte. GRACIAS.

Arrieros somos y en el camino nos encontraremos

 

5 replies on “Marianne Williamson: Nuestro miedo más profundo es a ser poderosos

  • Asun

    Margarita has sido muy valiente reconocimiento y compartiendo este texto tan potente. ¡Cómo me reconozco en muchas de tus reflexiones !
    Tú me has enseñado tantas cosas x eso no puedo nada más que decirte que tus logros son experiencias para nosotras tb.
    Un beso

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  • Alicia

    Querida Margarita, gracias por tus palabras tan sinceras y maravillosas. Tu voz ha resonado en mi como si fuéramos vasos comunicantes (lo somos) Eres una mujer llena de luz, poderosa y brillante, de eso no puedes tener duda. Hubiese deseado que tu post fuese un libro de muchas páginas para seguir escuchando tu voz sabia mucho rato más. Salta y disfruta sin miedo. Eres YA un referente para muchos de nosotros y te estamos esperando con los brazos abiertos!!! No hay vuelta atrás. Un beso!

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    • Margarita Vilalta

      Gracias mi querida Ali!!
      Agradezco infinito tus palabras, me llegan, tú lo sabes.

      ¡No hay vuelta atrás! Sigo con mi compromiso de seguir descubriéndome, aceptándome, mostrándome y saber que estáis allí me motiva todavía más si cabe.

      Ayer leía un post de una compañera y amiga que decía «No permitas que tus miedos se interpongan en el crecimiento de otros»
      Me gustó, y como todo lo queme gusta lo incorporo a mi vida, a las cosas que suman. (●’◡’●)

      Un beso, Ali.

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