Tú no eres tu pasado. El secreto para reinventarte.

Cuando tienes la sensación de que la vida te pesa, que tu pasado y tus circunstancias te atrapan, estás cayendo en una trampa mortal: convertirte en tu propia víctima, tu mayor enemiga, la que te invita a rendirte y abandonar tus sueños. Afortunadamente se puede escapar de esta trampa. ¿Quieres saber cómo? Te lo cuento a continuación.

Hay personas que se pasan el día quejándose de todo lo que les ocurre, son aquellas personas que el dicho diría “nacen estrelladas”, que no con estrella y ponen continuamente a prueba la Ley de Murphy que reza “Si algo puede salir mal, saldrá mal” ¿Qué ocurre con estas personas? ¿Acaso son gafes? ¿Realmente tienen mala suerte? Evidentemente la respuesta es no, y, en cualquier caso, tengan la suerte que tengan en sus manos está cambiarla. Regocijarse en lo malo, en los “errores” que cometemos, en aquello que no hemos conseguido o enfocarnos en la pérdida, nos frustra y nos convierte en esclavos de nuestro pasado. La razón es sencilla, es imposible caminar con paso firme hacia delante si tenemos puesta la vista atrás, por el contario poner foco (poner nuestra energía) en aquello que queremos convierte la vida en algo sencillo y nos hace sentir bien.

Cada una de nosotras es libre de elegir si su pasado le va a pesar o lo va a dejar pasar. Cualquier persona puede reinventarse, veamos cuáles son los pasos:

Tener una actitud positiva ante lo que nos ocurre, es el primer paso y me atrevería a decir que es casi todo lo que necesitamos para ser felices.

La actitud es la forma en que encaramos la vida. En el fondo, cambiar de actitud significa buscar un cambio en la perspectiva de la vida. La actitud positiva conlleva sentimientos positivos y energía para vivir y, por lo tanto, te hace feliz. Sin embargo, las actitudes negativas fomentan los sentimientos de tristeza. La actitud se puede cambiar libremente o a causa de una impactante circunstancia externa, sea cual sea el origen lo importante es tomar la decisión de cambiar tu vida.

El segundo paso, es responder a la pregunta ¿Qué quiero realmente? Esta es la GRAN PREGUNTA, ¿Qué quieres tú? Tú, no qué quieren los demás de ti. Piensa en qué te hace ilusión, qué es aquello que siempre estás dispuesta a hacer, aquello que te apasiona y que hace que el tiempo se pare (que sólo exista el ahora) o que pase sin que te des cuenta, ¿Qué es lo que te importa de verdad? Encontrar la respuesta a esta pregunta es lo que te dará claridad. Es como encontrar tu estrella polar, la que te guía siempre y pese a todo, en definitiva, es descubrir el propósito de tu vida.

Ahora que ya conoces qué quieres realmente es hora de dar un paso más, pregúntate ¿Qué me lo impide realmente? Algunas personas conocen el propósito de su vida, saben lo que les gustaría hacer y sin embargo no lo hacen. Encuentran mil y una excusas, en el exterior, que a sus ojos justifican sobradamente que todavía no es el momento, utilizan “los cuando” para justificarse: cuando pase tal cosa será el momento y así sucesivamente. No son conscientes que la razón por la que no se ponen en marcha no está en el exterior sino en su interior. Responder esta pregunta implica una inevitable y profunda reflexión interior.

Reinventarse, sin duda alguna, conlleva conocerse, aceptarse y quererse. Veámoslo con mayor detalle.

Conocerse: es el primer paso y el más difícil. Estamos acostumbradas a vivir la vida de los demás, la que nos han impuesto, o quizá sería más correcto decir la resultante de no haber elegido nosotras mismas. Nos da igual estar incómodas, hemos transformado esta incomodidad en nuestra zona de confort, hemos construido nuestra identidad a base de retales, de lo externo, de lo hecho, lo escuchado y nos hemos convertido en auténticas desconocidas para nosotras mismas.

Atrevernos a formular la pregunta ¿Qué quiero realmente? Implica estar dispuesta a bucear en nuestro propio interior; no estamos acostumbradas y nos da cierto vértigo: ¿Y si cuando encuentre a ese YO no me gusta lo que descubro? Lo cierto es que tenemos miedo a conocernos y a mostrar nuestro verdadero YO por si no nos aceptan. El precio que pagamos cuando no nos atrevemos, es vivir cómodamente, en esa falsa identidad que nos aprieta, sin saber quiénes somos.

Una reflexión, ¿qué ha pasado con tu vida mientras has ido haciendo caso a los demás? Te garantizo que vivir la vida de los otros, no hacer lo que tú realmente quieres, por pertenecer, por no disgustar, por encajar, para ser querida, no garantiza lo que persigues, diría que, todo lo contrario. Vivir de espaldas a los que somos y sentimos, a lo que nos hace vibrar, a menudo nos trae sufrimiento, nos aleja de nuestra autenticidad. Desde la impostura no se puede brillar.

No temas descubrir quién eres, quizá descubras en ti aspectos que no te gusten y te de miedo desprenderte de ellos porque han estado muchos años junto a ti. Haz caso a tu YO interior y suelta lo que no es propiamente tuyo lo que no te hace feliz.

 Aceptarse, es reconocer que aquello que no nos gusta de nosotras mismas también forma parte de nosotras. Es reconocer que somos seres duales, perfectos tal y como somos, con sus luces y sombras, porque lo cierto es que no puede existir la luz sin la oscuridad.

Aceptar la parte que no nos gusta es un proceso doloroso. Cuando ofrecemos resistencia estamos perpetuando lo que no nos gusta de nosotras, sin embargo cuando empezamos a aceptar arrojamos luz sobre nuestras sombras y se van diluyendo, no desaparecen, siguen formando parte de nosotras pero dejan de condicionar nuestras vidas.

Quererse, querernos a nosotras mismas es lo que nos hace realmente libres. Una buena autoestima nos permite ser sin máscaras, ser quienes somos en cualquier momento y situación porque hemos perdido el miedo a ser juzgados, porque sabemos que la opinión más valiosa es la nuestra, porque actuamos desde la convicción, con respeto, sin imponer, sin pretender convencer.

Quizá en este momento de tu vida sientas la necesidad de reinventarte, aparece cuando tomas conciencia que el camino que andas no es el tuyo, cuando ya no encajas en tu piel. Quizá seas buena en lo que estás haciendo, pero te falta la ilusión, aquello que te hace vibrar, que hace que te levantes pronto y con ganas de aprovechar al máximo el nuevo día. Cualquier motivo es válido si te dibuja una sonrisa y te ilusiona. Reinventarse es elegir cuál es tu camino.

No te compares con nadie, eres una versión única y original, mira hacia tu interior y descúbrete. Dentro de ti está todo lo que puedes necesitar para hacer realidad tus sueños. Dentro de ti hay confianza, hay ilusión, hay coraje, hay pasión, hay alegría, hay energía. Dentro de ti hay poderosísimas herramientas que probablemente desconoces y que simplemente tienes que descubrir para vivir en mayúsculas con pasión y disfrutando la vida. Dentro de ti está todo lo que necesitas para ser feliz. Cuando lo encuentres no será solo para ti, la alegría es terriblemente contagiosa, si tú estás bien, las personas de tu entorno estarán bien y casi milagrosamente todo a tu alrededor empezará a cambiar para bien. ¡Atrévete a Reinventarte!

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