¿NO SABES QUÉ HACER CON TU VIDA?

Sabrías responder a la pregunta ¿Qué quiero, realmente, en mi vida?  Veamos cómo encontrar la respuesta.

 

Si tu respuesta la tienes clara ¡Felicidades!

Si no puedes responderte con claridad, tranquila, es normal, a la mayoría de las personas (un 90%) nos cuesta responder, a la primera, esta pregunta.

Me siento perdida, no sé qué hacer con mi vida

Seguramente has oído o has dicho alguna vez estas palabras. Yo, como coach especializada en reinvención las oigo a menudo y yo misma hace cuatro años me encontraba en esta situación.

Encontrarse perdido en la vida es cada vez más habitual. Estamos viviendo un cambio de paradigma, el mundo está cambiando, por eso cada vez más, tenemos la necesidad de reinventarnos.

Si te sientes perdida, te invito a que sigas leyendo este artículo. En él descubrirás porque te cuesta tanto responder a esta pregunta y además aprenderás 8 estrategia que estoy segura de que te ayudaran a resolver este enigma.

 

¿Qué es lo que quiero en la vida?

Quieres ser más feliz, tener más dinero, ser más alta, más baja, más guapa, más joven, más gordita, más delgada, más lista, más amada, más divertida, más lo que tú quieras.

Difícil de responder ¿verdad?

Creo que es una de las preguntas más difíciles de responder.

Y es que, en el fondo de la cuestión queremos un imposible, lo que realmente queremos es estar seguras de lo que queremos. ¿no es así?


 Lo que realmente quieres es estar segura de que no te equivocas


Esto no es más que el fruto de la educación que recibimos. Desde pequeños nos marcaron lo que debíamos hacer y lo que no. Nuestra familia, la sociedad en la que vivimos. nos mostraron un camino y lo seguimos. En la adolescencia hicimos un amago de rebeldía y de encontrarnos a nosotros mismos, pero ya estábamos moldeados, las creencias y las normas ya estaba inoculadas.

Nos enseñaron una manera de vivir que nos da seguridad, pero no nos enseñaron a VIVIR plenamente.

Ante este desajuste, entre lo que vivimos y lo que anhelamos, en algún momento de nuestra vida pasamos por lo menos por una crisis existencial.

La primera en la adolescencia cuando construimos nuestra identidad. En la de la mediana edad, nos sentimos atrapados en una vida que ha dejado de tener sentido para nosotros, una vida que nos parece vacía y no nos satisface.

Nos preguntamos si el resto de nuestra vida va a ser igual y nos entra el vértigo, tanto si la nuestra respuesta es que sí, como si nos atrevemos a pensar en alternativas mejores. ¡Pero qué alternativas, si no sé para qué sirvo, ni qué quiero, ni cómo lograrlo!

Y nos quedamos atrapadas en esta incertidumbre que nos es tan familiar que nos da seguridad. Nos mantenemos en nuestra zona de confort hasta que no podemos aguantar más.

Visto así, quizá podríamos pensar que somos masoquistas. Lo cierto es que este comportamiento que tenemos lo explica muy bien un principio de la PNL que dice todo lo que hacemos tiene una intención positiva: proteger, prevenir o servir.


Nos mantenemos donde estamos porque nos garantiza Seguridad.


 

Nos mantenemos donde estamos porque nos garantiza seguridad, una de las 6 necesidades humanas básicas. ¿Has oído alguna de estas expresiones? “Más vale malo conocido que bueno por conocer” o “Más vale pájaro en mano que ciento volando” creo que ilustran bien lo que estamos hablando.

Seguro que conoces a algunas personas que son muy atrevidas y aventureras, quizá, en algún momento, hayas pensado que te gustaría ser tan atrevida como ellas. Yo sí, pero entender y aceptar que mi necesidad de seguridad era más alta que la de ellas me ayudó.

Si te pasa lo que me pasaba a mí, no solo te sientes confundida y paralizada, sino que además tienes mucho miedo.

El miedo, es una de las seis emociones básicas de ser humano, y como los otras cinco: sorpresa, felicidad, asco, tristeza e ira, es necesario para nuestra supervivencia.

Pero el miedo que tú sientes, ese que yo también he sentido, aunque cumple el mismo propósito de protección, es inútil porque la amenaza no es real, no hay un león frente a nosotros, es sólo un fantasma, una ilusión, un pensamiento que creamos nosotros.

Es fruto de nuestra educación y nuestro entorno: “Cuidado no hagas esto que…” “No te fíes de este tipo de personas” “¿Qué dirán de nosotros si haces esto?”

Hemos asimilado muchas creencias (limitantes) con la intención positiva de “garantizarnos” nuestra Seguridad en el futuro. Estas creencias, filtran el modo en que vemos la vida y nos mantienen atrapadas en la situación que vivimos.

Lo cierto es que, nadie nos puede garantizar que mañana será mejor, pero te puedo asegurar que, si aprendes a creer en ti, no necesitarás esa garantía.

 


8 Estrategias para descubrir qué hacer con tu vida

 

  1. Piensa en aquello que tienes claro que no quieres.

Empecemos al revés. A veces, nos resulta más fácil saber lo que no queremos que lo que queremos. Y esta información es muy útil porque cierra un montón de posibilidades y nos acerca a lo que queremos.

Mi cuñado, por ejemplo, tenía claro que no quería trabajar en una oficina porque se sentía ahogado. ¿Sabes en qué trabaja? Es piloto. Su oficina está en el aire, tiene unas maravillosas cada día y se siente libre. A él, esta sensación, le compensa tener unos horarios locos y tener que madrugar a diario.

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  1. ¿Cómo sería tu estilo de vida ideal? 

Quizá no sabes qué te gustaría hacer, pero eso no impide que sepas cómo te gustaría vivir.

Si no tuvieras que preocuparte por el dinero ¿En qué lugar vivirías? ¿Con quién estarías? ¿Qué harías con tu tiempo libre? ¿En qué trabajarías? ¿Con qué disfrutarías? No pienses en tu trabajo ideal, piensa en tu vida ideal y reflexiona (invéntate) sobre que trabajo puede hacer que tengas esta vida.

Hace unos meses leí que un chico al que no le gustaba hacer nada más que dormir, creó su propio canal de Youtube tiene seguidores y vive de esto. No es mi estilo de vida ideal, pero creo que es un buen ejemplo de que con ingenio uno puede hacer lo que realmente quiere.

  1. Juega y explora.

Responder a una pregunta tan trascendente como esta, nos autobloquea. Hay demasiado en juego. Pero qué pasaría si no tuvieras nada que perder, probablemente te permitirías probar, incluso hacer prueba y error.

Precisamente porque no hay nada que perder, lo que tienes ahora no te llena, te invito a que experimentes sin miedo. Lo peor que te puede pasar es que descubras algunas cosas que no te gustan. Ok ahora ya sabes que no tienes que seguir por ese camino, tienes que explorar otro nuevo. En el mejor de los casos descubrirás a la primera algo que realmente te apasiona.

Al darte permiso a probar te estás quitando presión y podrás experimentar realmente lo que sientes.

El juego puede ser real o imaginario, pero en cualquier permite que te abras a nuevas posibilidades, te abre la mente.

En mi caso, cuando hice este ejercicio pensé:

Me gustaba profundizar en los intríngulis de la vida, entender por qué hacemos lo que hacemos.

– Puedo estudiar psicología y dedicarme a ello, pero yo quiero ayudar a mujeres como yo (sin ninguna patología) ahora, no dentro de 4 años.

-Me gustaba la formación, me he dedicado durante 15 años a la formación directiva, y podría enfocarme como coach ejecutiva, pero te acaba contratando la empresa no el coachee y la transformación se ve comprometida.

– Lo que realmente quería era ayudar a las personas a reinventarse, como yo lo he hecho. Lo que yo he experimentado es tan brutal que sólo quiero que cuantas más personas mejor lo puedan experimentar también. Vivir confiando en una misma y no desde el miedo es absolutamente mágico.

  1. Atrévete a soñar.

Fíjate en el verbo que utilizo, ATRÉVETE.

Las mujeres somos habitualmente “dadoras” Nos sentimos bien dando a los demás todo lo que necesitan y acostumbramos a dejarnos las últimas. Una vez más tiene que ver con la educación y la sociedad en la que hemos crecido.

Nos sentimos responsables de la felicidad de los demás: “No puedo porque tengo que atender a Pepito.”, “No me compro el vestido que me gusta, porque ya tengo ese del año pasado y así ahorro para comprar no sé qué a Menganito” Y, no nos hacemos cargo de nuestra propia felicidad.

Así pues, es normal que cuando nos preguntan, si no tuvieras ningún problema, qué te gustaría hacer, estemos tan bloqueadas que no sepamos qué contestar.

Te cuento un secreto, cuando una empieza a fantasear, acaba apareciendo lo que realmente nos apasiona. Cuando ocurre ya es imposible permanecer quieta sin ir a por lo que por fin sabes que quieres.

Afortunadamente cada vez hay más consciencia. Aun así, seguimos pensando en pequeño, lo veo cada día y por eso te animo a que te des el permiso de soñar en grande. Estas preguntas te pueden ayudar:

¿Qué harías si tuvieras todo el dinero del mundo?

¿Si el dinero no importara a qué te gustaría dedicarte?

¿Qué es para ti lo más importante?

¿Cómo te gustaría que te recordaran?

  1. Ponte en “modo observador”

Observarte y presta atención a lo que haces en tu día a día.

¿Cuáles son tus rutinas? Me levanto a las 7h30, voy al lavabo, me ducho,,,,, después desayuno corriendo y me voy al trabajo, bla bla bla.

Pregúntate esto que estoy haciendo, ¿lo he elegido yo? o lo hago automáticamente porque en tu casa se hacía así. ¿Me sienta bien? Si no es así pregúntate ¿Es necesario que lo haga? ¿Es necesario que lo haga de este modo o a esta hora? Si te hace sentir bien, pregúntate ¿Cómo podría tener más de eso en mi vida?

Se trata de ir tomando notas. Te recomiendo que lleves una pequeña libreta contigo o las vayas anotando en tu smartphone. Al final del día repasa tus notas y en unos días, ni siquiera hacen falta semanas, te darás cuenta de que has ganado mucha claridad y puedes sacar interesantes conclusiones.

  1. Cultiva buenos hábitos.

Si quieres resultados distintos, debes hacer cosas diferentes de las que estás haciendo.

Crea momentos para ti, si no lo haces prueba a meditar e ir observando cómo te sientes; desconecta el móvil y conéctate a ti misma; busca un libro que te enseñe algo que sientas que necesitas aprender ahora; practica deporte; come sano.

Cambiar de hábitos requiere que pongamos atención en lo que hacemos, nos conecta con nosotras mismas, nos ayuda a conocernos.

  1. Inspírate y hazte seguidor.

Busca a alguien a quien admiras y pregúntate que te gusta de esta persona, qué hace, qué no hace. Estúdiala a fondo.

Todo aquello que valoramos de los demás (tanto lo que nos gusta, como lo que no nos gusta) también está en nosotras, de lo contrario no sabríamos reconocerlo.

Me acuerdo de que cuando descubrí esto me sentí liberada, se me rompió mi paradigma y sentí que si ellos han podido hacerlo yo también podía.

  1. Trabaja en ti para descubrir tu misión.

Solo con auto-conocimiento y trabajo interno de observación descubrirás que es lo que realmente te hace vibrar y da sentido a tu vida.

Pudiera parecer que esto no requiere trabajo externo, pero no es así, somos seres espirituales viviendo en un mundo material y real y sin acción no lo conseguiríamos.

Este es el punto más importante, los demás sólo son ejercicios que te permiten conocerte, escucharte y sentirte.

 

Mi misión es ayudar a cuantas más mujeres mejor a ser felices, a reinventarse y realizarse, a encontrar sentido a sus vidas y a sentirse merecedoras de abundancia.

He compartido contigo una información muy potente y valiosa, yo he cumplido mi misión. Ahora tú decides que haces con esta información:

  1. Puedes no aplicar nada de lo que he compartido, acabar la lectura y olvidarte de ello. Por supuesto es absolutamente respetable pero seguirás estando en la misma situación que estás.

 

  1. Puedes aplicarlo por tu cuenta y estoy segura que tendrás grandes beneficios en tu vida.

 

  1. Puedes hacerlo con mi ayuda. Si eres de estas personas que han decidido apostar por ti, te invito a que me escribas, hablemos y empecemos a darle un giro a tu vida.

 

 

 

 

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