Se acabaron las vacaciones ¿Y ahora qué?

Seguramente se acabaron o están a punto de acabar tus vacaciones y llegados a este punto puede que estés viviendo alguna de estas situaciones:

1. Estás triste porque se acaban las vacaciones que tanto habías esperado no han sido en absoluto como esperabas y has tenido muchas peles con tu pareja.
2. Estás triste porque han sido unas vacaciones geniales en las que has podido desconectar completamente de tu trabajo y ahora te toca enfrentarte de nuevo a ese trabajo que tanto aborreces.
3. Estás deseando volver a la rutina, mucho menos estresante que estar las 24 horas del día con los niños
4. Quizá tu situación sea un mix de algunas de las anteriores…

Si te reconoces en alguno de estos puntos no te preocupes que todas ellas tienen solución, pero sobre todo no te quejes, quejarse no te va a sacar de dónde no quieres estar. Lo único que puedes hacer es aceptar tu situación o cambiarla y en cualquiera de estos dos casos tu situación mejorará.

A pesar de que pueda parecerte lo contrario, la única “culpable” de tu sufrimiento eres tú. No estoy diciendo que lo que te pase sea por tu culpa o que seas merecedora de lo “malo” que te está pasando, pero sí lo eres de tu sufrimiento.

Ante una situación que no nos satisface siempre podemos tomar acción y cambiarla, otras en cambio, enfermedades, acontecimientos especiales, no los podemos cambiar, ¿o sí? Podemos ofrecer cuanta resistencia queramos y único que conseguiremos es más dolor y mayor sufrimiento, recuerdo que mi mentor siempre me decía “todo a lo que te resistes persiste”, por el contrario, podemos abandonar esta resistencia y aceptar la situación y entonces y solo entonces desaparece el dolor. Aceptar no es claudicar, ni renunciar, ni aguantar, ni tragar, aceptar es no ofrecer resistencia, cambiar la forma de interpretar, aceptar, es lo que nos libera del sufrimiento y nos permite estar en paz.

En cualquiera de estas situaciones hipotéticas que he planteado, muy habituales, por cierto, puedes tomar acción. Si estás preparada, tienes una decisión que tomar: O lo acepto o lo cambio.

¿Aceptas seguir discutiendo continuamente con tu pareja? ¿Estás dispuesta a volver a esa rutina que enmascara vuestros problemas? ¿Vas a hacer algo al respecto a parte de desahogarte con tus amigas? O vas a poner tu energía en reconducir vuestra relación. ¿Qué puedes cambiar, TÚ, para que vuestra relación mejore? ¿Crees que lo has intentado todo? ¿Vuestra relación ya no es viable? Si la respuesta a esta última pregunta es sí, ¿por qué insistes en seguir al lado de esta persona con la que no eres feliz? Si quieres que tu vida cambie a mejor, tu eres la responsable y tienes una o varias decisiones a tomar. ¿Te da miedo o no sabes cómo hacerlo? Es normal, pide ayuda. Pedir ayuda no es un signo de debilidad, todo lo contrario, es signo de que te preocupas por ti misma, la persona más importante de tu vida.

En cuanto el trabajo, a la mayoría de las personas en mayor o menor medida nos cuesta reincorporarnos al trabajo, pero que duda cabe que si te apasiona lo que haces cuesta mucho menos y por supuesto no te deprimes. Si realmente te afecta mucho la vuelta a trabajo, si empiezas a temer de nuevo el síndrome de los lunes ¿Qué crees que quiere decir? ¿Crees que no tienes opción? Quizá estés pensando, necesito el trabajo, tengo que pagar facturas… lo entiendo, pero déjame que te haga una pregunta, si este trabajo que te hace infeliz no existiera, ¿qué harías? ¿Estás convencida que es el único trabajo que puedes hacer? Quizá tu situación sea otra, te encante tu trabajo, pero no soportas a alguien de la oficina ¿Crees que tienes elección? ¿Puedes aceptar o tienes que aguantar? ¿Sabes en qué te gustaría trabajar? ¿Qué o quién te lo impide? ¿Qué estás dispuesta a hacer para conseguir el trabajo de tus sueños? De nuevo ante esta situación hay una decisión que tomar.

Estás exhausta, ¿quién dijo vacaciones? ¿Vaca…qué? En estos momentos posiblemente estés pensando que ser madre con niños pequeños es incompatible con hacer vacaciones y por supuesto con descansar. Estamos a final del laaaargo verano y ya no te comerías a los niños a besos, sino que simplemente te los comerías para recuperar tu paz ¿cierto? Antes anhelabas las vacaciones ahora lo que más deseas en el mundo es que se acaben y que empiecen los coles y las guarderías. Si este es tu caso, aunque sea absolutamente comprensible tu situación, te aseguro, aunque no lo creas, que tú también tienes elección y una decisión a tomar: ¿Quieres ser una madre malhumorada y agotada o quieres aprender a disfrutar de y con tus hijos? ¿Qué puedes cambiar? ¿Cómo te puedes organizar mejor? ¿Puedes cambiar un poco tu enfoque? Te aseguro que se puede si no sabes cómo hacerlo pide cómo lo hace esa madre que tanto admiras o pide ayuda a un profesional, pero por favor toma acción porque tus hijos van a estar ahí siempre y que los sufras o los disfrutes depende exclusivamente de ti.

Cualquiera que sea tu circunstancia ten la certeza de que Tú puedes cambiarla, quizá todavía no sepas como, aunque no te conozca a ti ni tus circunstancias, te aseguro que puedes hacerlo. Cuando comprendas que tú no eres la culpable, que te mereces una vida infinitamente mejor, que no es necesario seguir sufriendo, entonces y sólo entonces te pondrás en marcha, encontrarás la forma de acallar todas las excusas que te estás dando y harás lo que sea para conseguir vivir tu vida soñada.

Algunas personas creen que soy “demasiado positiva”, creo que se agarran a sus miedos porque les asusta salir de su zona de confort, aunque sea dolorosa. Creo que por eso utilizan el término “demasiado”, de alguna manera este les protege a la vez que supuestamente me sitúa a mí y a todos los demasiado positivos en una suerte de candidez. Sé que en la vida hay momentos de todo tipo y por supuesto muchas dificultades, aun así no considero que “la vida sea dura” ni “un camino de lágrimas”o que “estemos aquí para sufrir”, yo prefiero creer y realmente creo que la vida es maravillosa, con todo y pese a todo y que estemos aquí para disfrutar y aprender de las dificultades que nos vamos encontrando, a ser mejores personas cada día. Sólo nos hace falta conectar verdaderamente con nosotros mismos y cambiar el enfoque.
Te puedo asegurar que no vivo en Fantasticland ni soy una super motivada. Cambiar cuesta, cuesta mucho, lo sé por propia experiencia, pero quiero compartir contigo estas reflexiones, porqué se puede aprender a vivir de otra forma.
¿Conoces la Ley de Pareto, el Principio del 80/20?
Hace algunos años, estaba el 80% del tiempo enfadada, triste, estresada y malhumorada y sólo el 20% del tiempo contenta. ¿Crees que era feliz? Ahora es al revés y subiendo, estoy un 80% o más del tiempo feliz, contenta, alegre, ilusionada, agradecida y en paz. Puntualmente me enfado o me siento malhumorada, ¡soy humana cómo tú!, pero te aseguro que los enfados cada vez me duran menos. ¿Cómo lo conseguí? No es fácil, y menos al principio. Tomé la decisión de ser feliz y empecé a buscar la respuesta a estas dos preguntas ¿Qué 20% de causas son responsables del 80% de mis problemas e infelicidad? ¿Qué 20% de causas producen el 80% de mi felicidad y deseos cumplidos? Esta reflexión la sigo haciendo una vez al año o cada vez que siento que estoy perdiendo mi equilibrio.

Si yo lo he conseguido tú también puedes hacerlo. Lo único que debes hacer es tomar una decisión. Ya sabes: O lo Acepto o lo Cambio. Tú eres quién decide hacia dónde vas o hasta cuando aguantarás.
Para mí, se trata de esto, de empezar, aunque sólo sea con un pequeño cambio, de decidir que quieres y decirte cada día, aunque al principio no te lo creas, que puedes conseguirlo.

Y ya sabes, si tienes cualquier duda, pregunta o sugerencia, puedes escribirme a mi correo margarita@margaritavilalta.com estaré encantada de escucharte y si puedo de ayudarte.

Gracias por leerme, para mí es un verdadero honor que hayas querido dedicarme tu tiempo.
Si quieres saber más, te invito a que sigas visitando mi web

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