¿CÓMO TOMAR LAS RIENDAS DE TU VIDA?

¿Estás intentando escapar de esa TU REALIDAD que tanto te desagrada? ¿Qué tal te va?
A veces, demasiadas veces, tenemos la mala costumbre de emprender la huida hacia delante sin saber muy bien hacia dónde vamos. Lo que tenemos claro es lo que no queremos. O quizá eso también es una ilusión.

 

Todas en la vida hemos intentado escapar, con mayor o menor acierto, de alguna situación que nos incomodaba. Seguramente, como yo, en alguna ocasión te habrás sorprendido diciendo: ojalá ya hubieran pasado X días, semanas, meses o años, para ahorrarte el sufrimiento que sientes en estos momentos.

Intentar escapar de nuestra vida sin duda es legítimo y diría que hasta natural. Lo hacemos con la mejor de las intenciones, y añado, con mucha ingenuidad porque es imposible huir de nuestra vida, desertar de lo que no nos gusta.

 

He aprendido que:

  • Cuando dices que no dispones de tiempo, o ahora no, o lo haré más adelante, o cuando te apuntas a cualquier plan o sales con determinada persona a pesar de que no te tenga robado el corazón para no sentirte sola, cuando te inventas excusas… Lo único que estamos haciendo es poner un parche para evitar SENTIR. ¿Alguna de estas opciones te evitan sentir lo que sientes? ¿Acaso acallan esa voz interior que no para de repetirte que no estás bien? Quizá sean remedios efectivos durante un tiempo, pero estoy segura de que como yo sabes que no son soluciones definitivas.
  • Prestar atención a lo que sentimos y permitirnos sentir lo que sentimos, sin juzgarnos, es el primer paso para ir hacia dónde mi corazón quiere ir. No HUIR sino IR HACIA.
  • De cualquier circunstancia y de cualquier persona podemos aprender. Todo tiene un PARA QUÉ.  Al fin y al cabo la vida se trata de eso, de aprender.
  • Cuanto más nos resistimos a algo más cuesta trascender ese algo. Solo cuando aceptamos es cuando estamos listas para dejar ir y para que lleguen nuevas oportunidades.
  • La vida, si no prestamos atención a lo que nos quiere enseñar, “nos persigue” y “nos atrapa”.
  • Cuando tomamos conciencia plena, la vida “nos sonríe” y “nos da”
  • Que todas somos capaces de amar y ser amadas.
  • Que todas podemos ser felices si nos lo proponemos.
  • Que el único camino es al autoconocimiento y la aceptación, nunca la huida.

He aprendido que no podemos escapar de nuestra vida, pero sí podemos cambiarla y disfrutarla. Porque no importa lo que ocurre en el exterior, lo único que importa es como interpretamos y actuamos frente a lo que ocurre. Cuando podemos elegir es cuando se produce la magia.

 


No podemos escapar de nuestra vida. Sí podemos aceptarla, cambiarla y disfrutarla.


 

Huir significa no enfrentarnos a lo que sentimos, es centrarnos en lo que ocurre fuera, generar ruido y dramatismo para no tener que encontrarnos con nosotras mismas.

¿Qué pasa entonces? Es simple, la vida nos ofrece repetidamente nuevas oportunidades para que podamos aprender la lección que nos hace falta aprender. Porque te cuento un secreto, no podemos no crecer. El crecimiento personal es intrínseco al ser humano, sí a todos, incluso aquellas personas que nos atrevemos a etiquetar de inmaduras.


La vida nos ofrece repetidamente nuevas oportunidades para que podamos aprender

la lección que nos hace falta aprender


Drogas, alcohol, sexo, no son más que formas de escapar. Son vehículos erróneos de satisfacer nuestras necesidades vitales, son perjudiciales para nosotras y también para los demás. Los tres, son mecanismos para inhibir sensaciones, emociones, estados de ánimo que se nos antojan incómodos o insoportables, pero de nada sirven porque la vida acaba gritando más fuerte.

No podemos escapar solo aceptar. Solo cuando aceptamos quienes somos, cómo somos y que no tenemos el control de lo que ocurre allá fuera, encontramos la paz y el lado bueno de las cosas.

Tengo una amiga que hace unos días me comentaba: “María me decía el otro día que envidiaba mi vida. —Tienes suerte de tener unos hijos tan cariñosos y disfrutar de esta paz en casa — (María está pasando una situación difícil con sus hijos) Y claro, le dije que si obviábamos que algunos de mis hijos habían suspendido 5 asignaturas y los otros problemas que ya sabes, evidentemente mi vida podría considerarse envidiable.” Me explicaba con razón, que la buena relación que tiene con sus hijos y el buen ambiente que hay en su casa es porque ella ha elegido que sea así. En su día tomó la decisión de centrarse en lo positivo de cada uno de sus hijos, de no hacerlo su casa podría ser una más en las que todo el día se oyen gritos y discusiones. ¿No crees? Ya veis, tengo la suerte de tener como amiga una mujer muy sabia. ¡Doy gracias por ello!

No huir de la realidad ni de la vida, es ser consciente de tu situación y aunque quizá no sea la que habías soñado sacarle el máximo partido. Es aprender a apreciarla y a cambiarla desde el amor y la aceptación.


No huir es apreciar y valorar la vida que tenemos y cambiarla desde el amor y la aceptación.


Si crees que de alguna manera estás huyendo, toma consciencia y atrévete a averiguar de qué estás intentando escapar.

Busca un momento en el que puedas estar tranquila, un lugar en el que nadie te interrumpa. Escúchate y siente.

Una técnica que a mí me funciona es visualizar la situación que me asusta o me incomoda como si fuera una situación ajena a mí. Me convierto en una observadora de la escena desde dentro (como un personaje que está allí, no como si fuera un espectador de una película) pero sin participar de ella.

Adoptar esta posición me permite tomar cierta perspectiva y tener mayor claridad para encontrar alternativas.

Creo que soy buena analizando y encontrando soluciones creativas cuando se trata de problemas y situaciones ajenas, con esta lo que hago en estos casos es intentar adoptar esta misma posición para ayudarme a mí misma.

Es un pequeño truco, pero muy eficiente, si crees que puede ser bueno para ti te animo a que lo pruebes. O quizá tú tienes tu propio recurso. ¿Te animas a compartirlo en los comentarios?

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